La verdad que los líos de la mente y sus proyecciones me tienen un tanto asqueada de todo. Me siento que cada mañana vivo un sitcom, el panadero, motorizado, la secretaria y el típico jala mecate lambiscón que no sabe cuándo parar el jalabolismo.
Ya entiendo a mi conejo Moshi y su dembular imaginario de nuevas madrigueras en cada esquina. Es como una especie de ritual, el mantener la mente ocupada en una acción reiterativa para no ocupar los orificios entre neuronas, al estar expuesto a tanto papanata que anda suelto en las calles caraqueñas.
Puedo ser paciente y hasta medio pasiva en las acciones pero andar viviendo una querella permanente, me da tanto cansancio que siquiera pensarlo me vuelve pereza de inmediato.
A veces quisiera estar en la jaula de mi conejo Moshi y ver el mundo entre barrotes rodeada de vegetales, caricias y salidas de libertad para ver Seinfeld fijamente en la cama de mi dueña. Sin mayores peligros entre zanahorias, almohadas y acelgas matutinas.
Modo de hoy: Desgaste.







