Encuentros (Completo)

en

Me encontré con mi amiga.  Ambos pasábamos por el mismo momento triste. De esas tristezas rutinarias que juntan en un café cualquiera, a un par de seres con vidas promedio, contando historias cotidianas, convertidas en brutales tragedias que parecen tener importancia. Hablamos de un par de pesares amorosos, que entre risas camuflaban el ligero vacío del que nos habíamos hecho víctimas.

Como todo un pseudo gurú de librería, le solté mi plan de acción.  Hace un rato venía leyendo al respecto, y estaba simplificando una manera de engañar al karma.  Estaba seguro que merecía lo  que estaba viviendo y todo se resumía a un perfecto historial de “hijo de puta”, con honores cum laude, metódicamente clasificado y archivado en los juzgados kármicos.

Mi plan era sencillo.  Intensificaría mi dolor a una escala intolerable (intolerable también para el resto del mundo) durante la siguiente semana, esto traería como consecuencia la neutralización de mi karma.  Sólo tenía que encontrar la manera de sentir ese dolor de muchos años, en poco tiempo.  Lo tenía prácticamente manejado.

Al balancear mi karma, estaría listo para conectarme profundamente y construir una nueva experiencia, donde, en paz con el Universo, le pediría exactamente todo lo que me faltó.

Su cara perpleja y un dejo de escepticismo me llevaron a cuestionarla. – ¿Qué pasa con el plan perfecto?

– Yo no tengo el mismo historial que tú –  y de inmediato vi sentada frente a mi a la auténtica mujer cordero, con su suéter de lana y un frío tenebroso que le había hecho merecedora de un desfile de patanes.   Pues no, mi amiga no tenía karma negativo, sólo había sido víctima de las injusticias del azar, que en el fondo dejaba abierta una posibilidad infinita.  El balance kármico estaba a su favor.

Con una sonrisa casi irónica le propuse que sufriera por última vez, generando un dolor tan fuerte que hiciera al universo voltear hacia ella, y concederle justo lo que merecía.   Era un chantaje emocional al mismo universo, era una táctica baja, pero al parecer bastante eficaz.   Nos fuimos contentos recordando que no estábamos mintiendo, sólo exagerando.

Armados de valor leímos un fragmento de la Emma Zunz de Borges.

“La historia era increíble, en efecto, pero se impuso a todos, porque sustancialmente era cierta. Verdadero era el tono de Emma Zunz, verdadero el pudor, verdadero el odio. Verdadero también era el ultraje que había padecido; sólo eran falsas las circunstancias, la hora y uno o dos nombres propios”.

Y en efecto nuestro dolor era increíble, pero sustancialmente verdadero.  Sólo eran falsas las circunstancias, el momento, y sobre todo: El objetivo.

Al cabo de dos semanas nos volvimos a encontrar.  Ambos destruidos, como personajes de un drama postguerra.  Las ojeras, las lágrimas secas en las mejillas, los ojos de películas viejas, todo era una muestra latente de que la primera fase del plan había funcionado.  Procederíamos a consumar el chantaje, tomaríamos lo que se nos había negado.

Casi sin hablar nos despedimos.  Nos volveríamos a ver, y esta vez con una sonrisa.

TERCER ENCUENTRO

Las cosas no pueden ir mejor.  Por un momento dudé, pensé que era otro de mis delirios.  estaba a punto de tirar la toalla y de repente me llega un mensaje de texto: Tengo tres meses sin verlo, y la verdad entendí que el Universo me está preparando para algo mejor.

El número era desconocido, por un momento me extrañé e incluso me tomé el tiempo para tratar de recordar si se trataba de un viejo número olvidado en mis mudanzas.  No lo encontré en mi austera base de datos, no sin antes aventurarme a escribir una típica bromita: Pues conozco al Universo, y dice que no soy tan “mejor” como esperas.

Para no hacerte la historia larga, nos estuvimos mensajeando toda la tarde, y de repente me lanza un: – tanta plática me dio sed –  A lo que respondí: – Me cuelgo la guitarra, vuelo y voy a verte –

 Hubo acción inmediata, cada sorbo era un beso, cada palabra era un beso, y cada beso una explosión.  Desde ese día, esta es la primera vez que estoy sin ella, y aunque suene bastante extraño, me siento feliz.

El Universo me cumplió el capricho.  Por cada cosa mala que viví, esta chica responde con una maravilla.  Lo único malo era que vivía lejos, y aunque no lo creas, se muda la próxima semana, no conmigo obviamente…

– ¡Eres débil y cobarde! –  Interrumpí  mis palabras al escuchar ese grito, apenas volteé a ver su cara por primera vez después de saludarla, y pude notar una expresión completamente similar a la de nuestro segundo encuentro. Algo había fallado y las lágrimas no eran el peor síntoma.

Medité en silencio sin saber como romperlo.  Soy débil y cobarde.  ¡Claro! por eso mi plan había salido a la perfección, no habría podido soportar lo contrario.

Ella rompió el silencio.  Mencionó a dos galanes con el mismo ligero vacío con el que bromeamos en nuestro primer encuentro.  El primero resulto casado, y el segundo sencillamente no resultó.  En la inquieta espera mi amiga había vivido dos de sus peores experiencias, superando además a las anteriores en muerte prematura.

No tenía otra opción, no sólo por lo que sentía mi amiga, sino porque no quería que nada salpicara en mi prematura felicidad.  Mi egoísmo me obligó: – Vamos a hablar con el Universo – 

EN LA CASA DEL UNIVERSO

YO: Universo

Universo: ¿Quién es?

YO: ¡Soy yo!

Universo (Con tono estreñido): Bah, que gran sorpresa, ¿Qué quieres?, estoy en el baño.  Este año hubo mucha mierda en el mundo y justo ahora estoy encargándome de devolvérsela.

YO: Necesito hablarte

Universo: Deja de joderme, ya te di lo que querías.

YO: Se trata de mi amiga

Se extrañó de mi inusual filantropía y se metió en mi cabeza como buscando la historia, se notaba que no quería escucharme más.

Con una voz preocupada y un gesto de “me equivoqué, pero no puedo hacer nada”, trató de justificarse:

–       Issssshhhh, ¿por donde empiezo?, mejor dicho, ¿por donde termino?, tu amiga tiene un caso de lo que en el Sindicato Universal nos gusta llamar “Inconsistencia de incompatibilidad kármica”. –

Mi cara dibujaba un perfecto signo de interrogación, que con cada palabra variaba, a veces exclamaba.  Sin embargo lo dejé continuar.

–       Tu amiga acumuló una cantidad incuantificable de karma positivo, para neutralizarlo accediendo a su pedido, necesitaría una persona que lamentablemente ahora no tengo en stock .  Por desgracia cada vez es más difícil encontrar este tipo de elementos. Además, depende de la época, porque los individuos con karma positivo tienden a ser altamente masoquistas enfrascándose en relaciones que lo único que les generan es una brecha kármica mayor.  Lo entenderías mejor si fueras el Universo –

¿Eso quiere decir que no hay nadie tan bueno como ella?

– Técnicamente si, pero operacionalmente no.    Es que no es tan sencillo, pero para compensar su petición le estoy enviando tres de menor denominación, es un intercambio injusto, pero funciona en mis auditorias. Por cierto, le falta el tercero. 

¿Qué carajo, me estás jodiendo ahora tú?, eres el universo, en teoría no hay nada más poderoso.

– CÁLLATE Y ESCUCHA – Me interrumpió – Si hay algo más poderoso que yo, estúpido autocompasivo.  ¡TÚ!

Cuando reaccioné estaba sentado justo al frente de mi amiga.  Y apenas pude entender lo que el pesado Universo me había tratado de decir.

La miré como nunca antes la había visto, tomé mi celular y le escribí una sencilla despedida a la chica “perfecta” que había obtenido como chantaje.  No la volvería a ver, al menos no por ahora.

Entendí que lo mejor era convertirme en ese tercero para mi amiga, esa última entrega que le correspondía, el universo le dabaun “mejor malo conocido”, sólo que en esta oportunidad estaría con ella hasta que encontrara ese “bueno por conocer”.   No era un sacrificio, era un designio personal.  Ahí comprendí que podía ser más poderoso que el mismo Universo.

Vía: http://findingpepperland.blogspot.com/

El gran Pedro Serrano me vuelve a sorprender, aunque estés por esos lares mexicanos nos debemos par de tequilas y una conversación astral. Te adoro

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