Carlos Cruz Díez: “Soy optimista … Veo a Venezuela de un color afectivo”

 

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“Hay unos que ven un marrón sospechoso y otros ven un color verde dólar (…) yo soy optimista, la veo de un color afectivo”, fue la frase que, entre risas, utilizó el gran maestro Carlos Cruz Diez para describir de qué color ve a Venezuela en una entrevista que este profeta del arte concedió a Noticias24.

No hay que dudarlo, el color lo define como uno de los más grandes artistas plásticos de la historia venezolana. No solo por el hecho de haber creado un movimiento único en aquellos tiempos que, como él mismo indica, no se esperaba nada de esa profesión.

“Una de las cosas bellas que tiene el país y que hay que conservar es el culto a la amistad”

Venezolano de nacimiento, Cruz Diez vio la luz en Caracas el 17 de agosto de 1923. Tras años de estudios, este joven artista partió rumbo a París donde reside desde hace ya 53 años. Ahora emerge como un ícono de la historia venezolana y junto a sus tres hijos, Carlos, Adriana y Jorge, construye ideas y piensa.

Sin embargo, desde el extranjero, el Maestro asegura que nunca ha abandonado a su país y relata que muchos se sorprenden al escuchar que sus hijos hablan perfecto “no solo español, sino venezolano”, cosa que les inculcó desde pequeños.

“Somos muy pocos y por eso no podemos abandonarla”, explicó el Maestro refiriéndose a su querida patria. “Una de las cosas bellas que tiene el país y que hay que conservar es el culto a la amistad”, exaltó como una de las maravillas que nuestra tierra posee. Sin embargo, siendo un hombre leído y de ideas, nunca pierde la oportunidad de leer cuantos medios sean necesarios para conocer lo que aquí sucede.

La definición del arte: comunicación

Con la voz serena, llena de alegría y de vida, el artista explicó su visión del arte. Sencillo; para el padre de la Fisicromía el arte, aquello que nos mueve y nos consume en los momentos mas profundos es “un deseo inaplazable de decir y comunicar”.

El arte, una palabra que amerita escribirse tantas veces sea necesario ante este personaje, “es comunicación, un deseo de inventar, descubrir, decir y aportar a la gente lo que uno disfruta”. Pero claro, ante esta respuesta una nueva pregunta era necesaria: ¿Qué comunica Cruz Diez? “Yo trato de darle información al espíritu”.

Su vida es el resultado de grandes esfuerzos y de un mundo lleno de colores que se unieron en la genialidad de un creador constante. “Es el resultado de querer decir algo que no se hubiera dicho”, aseguró y en ese momento, reconoció que “poca gente puede lograr lo que yo he logrado (…) ser escuchado”.

Tal y como decía el pintor francés Auguste Herbin, lo mas difícil para un artista son los primeros 75 años y Cruz Diez es testigo de ello. “Hoy en día me siento satisfecho porque veo que mi trabajo sirve en nuevas generaciones como base y para el disfrute de la gente”. Y es que el artista refleja la que el arte no tiene fecha, edad, sexos, color de piel o religión: es pues, sencillamente, “para todos”.

El riesgo y la familia

Quien conoce a Cruz Diez sabe que es un hombre de familia. Pero quien no lo conoce pero tiene la oportunidad de hablar con él tan solo breves instantes, no puede escapar a este detalle, ya que al momento de hablar de sus logros, la palabra que salta es, justamente, familia.

Según el maestro, toda la familia sigue el legado de su obra en conjunto: “Estamos juntos y nos queremos (…) en el futuro, la familia que ha sido destruida por las circunstancias debe volver a la cohesión porque, no puede haber patria sin familia”.

Unido a su familia, Cruz Diez tiene 3 hijos que siguen junto al trabajo de su padre, creando cada día mayor unión en su hogar

En una leve mirada al pasado, Cruz Diez recordó el momento en el que fue empleado durante 8 mesespara dar pie a lo que se convirtió en la piedra focal de su vida: el riesgo.

La seguridad le aterrorizaba. La estabilidad de un sueldo todos los meses era algo que el artista no podía soportar ya que su alma se elevaba de la tierra con cada idea y pensamiento. Es por eso que decidió renunciar y trabajar por su cuenta.

He financiado mi libertad corriendo riesgos (…) cuando comencé en la pintura nadie creía en ello y yo insistí”, para llegar a ser lo que es hoy en el mundo entero. A él nunca le gustó dar consejos ya que considera que “cada quien tiene que romperse los cueros”.

Cada generación tiene sus problemas y no soy quien para juzgarlos porque pertenezco a otra distinta (…) pero si puedo decir que no solo hay que crear; hay que creer en lo que se hace, eso es fundamental”.

“La política y la economía son circunstanciales, lo único eterno es el arte”

Para nadie es un secreto que el debate político y económico en Venezuela es una constante, y como venezolano, el maestro no escapa a esta reflexión y su análisis además supera aquellos basados en cifras: “La política y la economía son circunstanciales, lo único eterno es el arte”.

Estos problemas duran cierto tiempo y el hombre siempre encuentra soluciones para mejor (…) ante una catástrofe siempre surgen cosas positivas (…) la crisis que tiene Venezuela y el problema que se preveía desde los 60, que ya hablábamos en mi casa, sigue (…) en Venezuela nunca ha habido miseria, el único problema que no se resuelve es el cultural”, explicó.

Foto: (AP Images Photo/Mary Altaffer)

De esta forma, Cruz Diez se enfoca en el sistema educativo como la raíz de la solución a los problemas que hoy se discuten en la mesa política del día a día. La situación de desigualdad y la violencia, nacen y muere en la misma casa: un sistema educativo deficiente.

Para él, “a Venezuela no se le ha enseñado a pensar (…) se le transmite información que deben aprender de memoria, pero no a analizar (…) el problema no es económico ni político, solo que como la gente no sabe, no puede tomar decisiones y se quedan entonces en una Noria, todo muere donde nace”.

Recordó entonces aquel método que algunos de niños tuvieron que realizar: aprenderse la lección de memoria. Esto, para el artista, es la matriz de todo.

El lado del color: Venezuela ha sabido reinventarse

Dentro de la dinámica de la conversación y una vez entrado en materia de los problemas que atraviesa el país, Cruz Diez hablo de un tema que afecta a todos los venezolanos hoy en día: la inseguridad. Más allá de cuestiones conceptuales, el pintor concluye que el centro de toda la situación viene de algo tan sencillo como la educación en la moral.

“La moral esta desacreditada (…) mi generación tenía eso y mi madre me lo inculcó (…) el señor que barría era Don fulano y todo aquel que trabajaba era digno de honores y todo eso se perdió”.

“No puedo decir que estoy arrepentido porque es lo único que he hecho”, dijo el maestro entre risas

Sin embargo, como inventor y creador, Cruz Diez no ve la situación como algo definitivo y es que el artista asegura que nuestro país, Venezuela, tiene la gran capacidad de reintentarse.

“Este es un país que progresa muy rápidamente (…) yo cuando me fui a Europa había una sola galería de arte y un solo teatro y un museo y luego de ocho años había 37 galerías, 10 teatro y una actividad cultural intensa”, mencionó. “Esto quiere decir que el país tiene la capacidad de resolver problemas”.

Un hombre con una gran vida y sin ningún arrepentimiento, “porque no puedo arrepentirme ya que es lo único que tengo”, Cruz Diez deja la estela del éxito y la creatividad y el nombre de su país en alto. Todo lo que pasamos en cuanto a problemas, son sencillamente parte de un transito ya que “estamos viviendo el ultimo caudillismo del siglo XXI”.

“Lo único moderno y en vanguardia es el arte (…) hay que arriesgar y renovar el discurso porque hay palabras que perdieron el sentido”

Y es que como lo explicó el autor de las obras cinéticas mas importantes, “la política es ya un concepto obsoleto” cuando aun se sigue hablando de proletariado. Para ilustrar mejor sus palabras, recordó que uno de sus nietos pregunto para que servía el instrumento que estaba junto al martillo en el símbolo del comunismo: la hoz. “Me quedé pasmado”, dijo entre risas, pero entendió que “tal vez habría que cambiar ese símbolo por un dedo y un teclado”.

“Lo único moderno y en vanguardia es el arte (…) hay que arriesgar y renovar el discurso porque hay palabras que perdieron el sentido”, concluyó no sin antes dejar claro su mensaje: alegría, color y riesgo, sobretodo para aquellos que antes de leer esto, hayan visto poca luz dentro del paisaje. El color impregna toda realidad, solo hay que saber apreciarlo.

Por: Ana Vanessa Herrero
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