La cultura ocupa Wall Street

 

El movimiento Occupy Wall Street (OWS) y su acampada en el parque Zuccotti no solo ha provocado una mutación física en el corazón financiero de Nueva York y acalorados debates políticos. La cultura, en una ciudad que aglutina a miles de artistas, también tiene su espacio en un movimiento que si bien, como dicen sus integrantes, aún está en pañales ha encontrado múltiples manifestaciones en los diferentes ámbitos de la creación. La noticia en otros webs webs en español en otros idiomas La exposición ‘No Comment’ se organizó en una galería temporal “Muchas pancartas deberían acabar en un museo”, afirma Hrag Vartanian Si por cultura entendemos la implicación de estrellas mediáticas o nombres respetados que desfilan desde hace seis semanas por el parque proclamando su apoyo al movimiento, la lista no para de crecer. Por un lado, la farándula que alimenta las fotos: Michael Moore, Kanye West, Susan Sarandon, Mark Ruffalo, Tom Morello, Lupe Fiasco, Talib Kweli. Por otro lado intelectuales que toman el micrófono humano (repetición de cada frase por los presentes ante la prohibición de micrófonos físicos): el nobel Joseph Stiglitz, Slavoj Zizek, Naomi Klein.

Por otro, los carteles de artistas como Shepard Fairey o Eric Drooker, quien proyecta portadas para The New Yorker y otros trabajos mientras toca el banjo. Pero la cultura debería entenderse como algo más que un puñado de nombres célebres. “Creo que Nueva York está en shock porque lo que ocurre a diario en esa plaza, es como un programa de código abierto. OWS permite participar a todos los ciudadanos y eso es un cambio radical en una cultura acostumbrada a que todo esté siempre definido por normas y jerarquías”, afirma Hrag Vartanian, director de Hyperallergic.com, una de las publicaciones dedicadas al arte contemporáneo más seguidas por los artistas de la ciudad. Hyperallergic ha seguido de cerca algunas de las manifestaciones artísticas concretas surgidas del parque Zuccotti, como una exposición titulada No Comment que se organizó en una galería temporal en Wall Street. “Hasta ahora casi todo es arte folk, incluidas las pancartas.

Y muchas deberían acabar en un museo porque son parte de un momento clave en la historia de EE UU. Pero creo que va a pasar tiempo hasta que veamos arte contemporáneo de calidad, o libros relacionados con OWS. Y nadie debería esperar otra cosa: el 11-S tardó años en verse reflejado en novelas, películas o arte”. El diario The New York Times se quejaba recientemente de que aún no hubiera una canción símbolo de la protesta. “Llevamos aquí seis semanas. Pero supongo que en esta cultura en la que todo se empaqueta y se consume a toda velocidad también quieren símbolos culturales inmediatos.

No va a ocurrir. Esto avanza poco a poco”, explica Imani J. Brown, del grupo Arte y Cultura, afiliado a OWS. Las 220 personas que lo integran quieren construir un decálogo para decidir desde en qué se invierte el dinero del que disponen -el movimiento ya ha recaudado 500.000 dólares- hasta cómo crear un centro cultural permanente. Además, hay subgrupos dedicados al cine o la música, por no hablar de otros sin afiliación directa con OWS como The Occuppennial Art Database, que quiere documentar el arte relacionado con el movimiento. Curiosamente, una de las acciones más aplaudidas, instigada desde el grupo de Derecho al Trabajo, ha sido la ocupación de la casa de subastas Sotheby’s, en solidaridad por el despido de los montadores de exposiciones sindicados. De momento, en el parque Zuccotti, rebautizado como Plaza de la Libertad, ocurren cosas, aunque algunas no se vean a simple vista, como el proyecto de Jane’s Addiction de grabar un disco de canciones-protesta con varios músicos que duermen allí. En el escenario que se construyó hace apenas una semana hay actuaciones todas las tardes.

Los omnipresentes y polémicos bongos de los primeros días han dejado paso a la heterogeneidad de banjos y guitarras, a la nostalgia de Woody Guthrie o Pete Seeger, a la actualidad del rap de jóvenes de Harlem y Brooklyn, a spoken word, poesía, 4.000 libros en la biblioteca del pueblo y a letras inspiradas en la filosofía de la plaza como la canción We are the 99% del Reverendo Billy y el Stop Shopping Choir, un veterano activista que ha conseguido con el tema el mayor éxito de su carrera. Randall Roberts, responsable de música de Los Angeles Times, opina que “es pronto para esperar un himno”. Él se decanta por Tom Waits, que en su nuevo disco incluye Everybody is talking at the same time, que dice: “Los millonarios fueron rescatados, a ellos les dieron la fruta y a nosotros la cáscara. Y todo el mundo está hablando al mismo tiempo”.

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