Sentencias

Cepia

En el corral vecino
El toro que degüellan
Lloraba como un niño.

No, no estuvo vivo,
No, tu nocturno corazón entero.
Resucitado estuvo
Como brusco, cacharro rescatado,
Añorante de muerte redonda como un cero.

El Hombre de la túnica blanca,
Caín inverso del amor divino,
A la espalda se echó Su fardo de preguntas,
La esquina dobló del Callejón de las Flores,
Se alejó, como una lámpara que se apaga,
Iba mordiendo su remordimiento
Hablando solo y trémulo de espanto
Más que los huesos del resucitado.

La tierra de la muerte -que nunca es fallida-
Es la única Tierra Prometida.
Mejor es dejar muertos a los muertos,
Inmortal en la muerte es la vida.

Tomado de Lázaro de Ediciones ERA

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