De Terry Gilliam y el surrealismo impuesto

Frase grabada en mi psyque: Podría intentar que mi mente gobierne el mundo, pero prefiero que el mundo se gobierne a sí mismo.

Gran acotación, bravo Terry Gilliam.

Cuando suelo escribir acerca de un film, muchos de los que me conocen, lectores, amigos y algún curioso, determina que no lo hago con mucha regularidad, para que realmente me siente a escribir mi visión acerca de algo que me gusta, es porque le he dado vueltas al asunto, lo he analizado desde varias perspectivas, el arte, la dirección, el script, la intencionalidad del autor, la calidad y el sustento de las acciones y su hilación, entre muchas aunque estas son las más destacables.

Me resulta  sumamente increíble  el transfondo de lo que plantea el Sr. Gilliam, particularmente esta entrega la esperé alrededor de unos 3 años, y ésta valió la pena.

Agradezco la década de los 80´s donde el imaginario colectivo además de estar sobresaturado de colores un tanto llamativos, por otro lado se produjeron películas  dignas de la pluma de  Lewis Carroll, con personajes alucinantes como David Bowie en Laberinto, o la versión de Disney de Alicia en el País de las Maravillas por así decirlo.

Sin más ni menos estas dos piezas influenciaron y dieron forma a mi modo particular  de contener la belleza en mis sienes:

  • Brazil (Brasil (1985). Una versión satírica de la distopía 1984, en donde un pobre hombrecillo se ve enfrentado a la omnipotencia de una burocracia gigantesca de corte orwelliano.

Luego de ir descubriendo el poder de la imagen y del cine fui adentrándome en films como:

  • El rey pescador (1991) (Pescador de ilusiones) . Un locutor de radio en medio de una crisis existencial descubre a un individuo medio desquiciado (interpretado por Robin Williams) que le enseña un nuevo sentido a su vida.
  • Twelve Monkeys (Doce monos) (1995). Un viajero del tiempo (Bruce Willis) regresa a nuestra época para estudiar una terrible epidemia que barrerá a la Humanidad, sólo para descubrir con horror que nada de lo que haga podrá impedir el desastre.

Fear and Loathing in Las Vegas (1998)  Johnny Depp interpreta a un periodista Hunter S. Thompson, que junto a un amigo (Benicio del Toro) no deja droga por probar, en la ciudad de Las Vegas en la década de los 70.

Tras identificarme con la magia de la catarsis cinematográfica, y el desarrollo de conceptos,  una personalidad intrínseca de gustos y análisis solitarios, en mi quehacer repleto de interés y profundidad en el conocimiento de filmografías, y ese  escarbar el origen de aquello que determino en mi Top List de películas, encontré a The Monty Python´s, unos tipos ingleses que me dieron un vuelco en el cerebro con películas sumamente risibles, junto a ello  el más grande show de humor absurdo y surreal de todos los tiempos,  en el cual  el Sr. Gilliam  participó como guionista y actor.

Sin más preludios, al introducirse en un mundo surrealista, condensación de la mitología del mundo, conceptos griegos, el eterno juego del bien y del mal cual treta del siglo de oro español, con matices de la edad media, mis ojos fueron inmensamente felices por el hecho de ver una joya magistral que solo Terry Gilliam podía traer a la gran pantalla.

Detalles interesantes:
Esta es oficialmente la última película donde actuó Heath Ledger antes de su muerte,  como su actuación estuvo inconclusa, faltaban filmar todas las escenas dentro de sus viajes al Imaginarium (el espejo) el director contrató a Johnny Depp, Jude Law y Colin Farrel para estas situaciones, sin que la historia quedase afectada en su continuidad.
Ideario:

The Imaginarium of doctor Parnassus nos ofrece una historia que resume algunos aspectos de la historia de la humanidad: la lucha por salir de lo cotidiano, el afán de novedades, la picardía de algunos personajes (en este sentido el verdadero diablillo es Tony, ese personaje encarnado primero por Heath Ledger y luego Johnny Depp, Jude Law y finalmente Colin Farrel, él es el verdadero motor de la historia), la inocencia perdida, la irresistible tentación de acceder a aquello que creemos fuera de nuestro alcance.

El espectáculo ambulante dirigido por el Doctor Parnassus entrega a sus espectadores mucho más de lo que podrían esperarse. A través de un espejo, entran en un imaginario creado por el doctor Parnassus en donde sus visitantes pueden elegir entre un mundo de felicidad y alegría o uno de oscuridad y tristeza influenciado por ellos mismos. Al acabar la función, los trabajadores rescatan a un hombre de morir ahorcado, alguien de moral y pasado dudoso pero quien jugará un papel clave en una disputa que mantiene el inmortal Doctor con el diablo.

Este film supone una vuelta al tipo de cine que Gilliam hace mejor, crear mundos imaginarios y hacer vivir una aventura en ellos. Lamentablemente Ledger falleció en enero de 2008 por una sobredosis accidental de medicamentos.

El carácter lúdico de la cinta está precisamente en esos maravillosos mundos imaginarios del doctor Parnassus ( Las Aventuras del Barón Munchausen, del propio Gilliam), que en realidad son de cada uno de los que sueñan a través del espejo mágico de su destartalado escenario ambulante. De ahí el carácter caótico y estrambótico de esos mundos.

El enano Percy (Verne Troyer), por otra parte, más que asistente del doctor, representa su conciencia, que es pequeña pero incisiva. “¿Qué haría yo sin ti, Percy?” le dice el doctor. “Conseguirse otro enano” le contesta éste, como si fuera fácil primero renunciar a la propia conciencia, y luego encontrar otra.

Al final, el doctor Parnassus tal vez sea quien imagina al señor Nick, porque el diablo naturalmente es producto de la imaginación humana, para la cual resulta una idea irresistible.

Sin duda, una suerte de proyección de lo que esconden nuestros más íntimos deseos, percepciones, traumas y ese mundo que aún desconocemos de nuestra interioridad, la multifacética coexistencia de la naturaleza más excelsa y de más baja calaña cohabitan en esto que llamamos humanos.

Muchos críticos esgrimen que le faltó sustancia a este film, creo que la muerte de Ledger fue tomada con mucha inteligencia, porque fue una pieza fundamental de este exquisito mundo, lastimosamente soy del pensar que se abofeteó a esta cosmogonía de ficción en que vivimos, lleno de beneficiencia falsa, con discursos políticos que no resuelven los problemas tangibles de la humanidad, de seguro si fuese Pretty Woman todos estarían extasiados, pero como es un film profundo, locuaz y sórdido por lo descarnado no será del agrado de todos.

Aunque si no estas atento, de seguro no te darás cuenta, porque el señuelo entretejido por la multiplicidad de choques de imágenes, que manejan al espectador, jugando con sus ojos para no alarmarlo de la profundidad del concepto planteado en el guión.

Sin más ni menos, fui feliz desde principio a fin, alguien sedujo mis neuronas en todo momento y me hizo levantar una gran cantidad de análisis que dudo que los escriba por acá, serían hojas y hojas.

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