Un mundo híbrido

Sin limitantes

Donde nadie reina, donde nadie tiene la voz de mando, donde no existen las penas, ni el dolor de la ausencia y la soledad.

Donde no se teme abrir el hocico errante, donde la ilusión se compadece de la realidad.

Donde no existen especialistas, ni iguales. Donde no hay un empuje mayor al camino en Y, donde la clemencia existe sin injuria.

Donde el alabastro se rompe, sin significar quebranto.

En donde las manos no dejan de temer a cerrar el puño no de violencia sino de resignación.

Donde la cabellera rojiza eleve las anclas sin  brújulas demarcantes de sus pasos.

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