Museos y demandas visuales

Hoy , ordenando un poco el azar de mi mente un tanto distorsionada, por cambios de horarios y clima. Recordaba atentamente, mi recorrido por las calles de Washington Dc, calles amplias, limpias un atardecer de azules y morados únicos. Calles conectadas, muchos anuncios que te guían cual cordero con flechitas dónde debes ir y por dónde no debes meterte.

Pude experimentar unos cuantos museos muy apreciados por mi vista, uno de ellos es el National Gallery of Art, con una infraestructura muy neoclásica con mezclas salpicadas griegas. Posee una retrospección impresionante de pinturas que van desde la edad media hasta por así decirlo el renacimiento. Muy organizado, fuentes hermosas y colores escogidos con un ojo prodigioso para recrear la época en cada sala.

En ella podemos contemplar obras de Rubens, Rembrandt, Van Dyck, Veermer, El Greco, Renoir, Monet, Cézanne. El Ala Oeste se consagra al arte del siglo XX con obras de las principales firmas. En el atrio del edificio nos recibe una gran escultura móvil de Calder. En 1999 se añade al conjunto un jardín de esculturas. El 29 de septiembre de 2002, se inaugura el West Building, destinado a albergar su colección de escultura. Cronológicamente los fondos abarcan desde tallas medievales hasta piezas del XX, a través de artistas como Auguste Rodin, Edgar Degas, Aristide Maillol, Elie Nadelman, Auguste Renoir, Paul Gauguin, Wilhelm Lehmbruck, Paul Manship, Antonio Canova, Jean-Antoine Houdon, Joseph Chinard y Pierre-Jean David d’Angers, entre otros. Este nuevo edificio – realizado gracias a la Richard King Mellon Foundation –

El museo de arte contemporáneo llamado Hirshhorn Museum and Sculpture Garden, fue una de mis grandes apuestas, con obras de Picasso, Rodin, obras interactivas, cortometrajes orientados al teatro del absurdo; me dieron una gran alegría en una capital un tanto gris, de adoquines en las esquinas y de mucho congresista americano. En su recinto, se encontraban posadas cualquier cantidad de obras de latinoamericanos, europeos, así  como grandes  reconocidos maestros del arte moderno. Degusté colores, texturas, y definitivamente lo  que robó mi corazón, observar una obra de Jesús Soto en su esplendor, cuando vi an venezuelan artist, dije yei ahí estamos.

Espero tener tiempo, para compartir con ustedes más de mis días de invierno, con atardeceres hermosos y repleto de ardillas que mordisqueaban las puertas y los muebles de las entradas de las casas.

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