Procesos que siempre perduran a través de los sentidos (1era parte)

¿Quién no ha sentido el frío sudar de las manos? ¿La alegría del encuentro con alguien siempre esperado, en algún rincón citadino? ¿Recordar las palabras de otro por horas viendo el firmamento o algún punto focal de tu cuarto?
¿Los sentidos gustativos y olfativos te evocan el olor de aquella camisa, del cabello o del perfume que exhala su piel? ¿Acaso una simple canción te arrebata una sonrisa por lo que vivieron en algún momento?

Tantas interrogantes sólo pueden ser respondidas por quienes alguna vez hemos estado tentando al destino. Ciertamente el mundo es un mar de clichés, es un río avasallante de emociones humanas que jamás podremos contener, quienes servimos cuarenta por ciento de lógica y el otro sesenta por ciento de sentimientos, somos los más vulnerables a caer en las garras aladas de Cupido. Llamado así para los amantes de la Antigüedad o el Renacimiento, en nuestro convulsionado posmodernismo, cada vez tendemos a creer menos en su existencia.

Repletos de filosofías que creen ser emergentes para aquel que la descubre en algún link de wikipedia o en un libro de autoayuda, nos hemos llenado de nihilismo ortodoxo; y cada vez que pisamos en falso nos prometemos en nuestro interior que jamás repetiríamos los mismos errores de aquella experiencia agridulce.

Con una frase que repito a todo aquel que está en mi entorno, “sé fiel a ti mismo”, modificada del Oráculo de Delfos y adaptada cinematográficamente al Tigre y Dragón “Crouching Tiger, Hidden Dragon” el ser fiel a sí, ha sido tan empleada por su servidora cuando ésta ha manejado situaciones donde los sentimientos comandan la tropa, y las neuronas como soldados están al servicio de tal merced.

Es cierto es bueno de vez en cuando explayarse pero he ahí el stop titilante, hay ciertos merecedores/as de tal inmolación. Por qué la llamo inmolación porque cuando eres fiel a ti, crucificas una parte de tu ego imperante, que como buen refreno del caudal es quien te dice que es lo bueno y que es lo malo, los sentimientos son meras explosiones que pueden ser tu mejor amigo o enemigo, así como lo es la lógica radical.

Lo que podría hacerse para vivir en paz es buscar el sano equilibrio entre ambos, pero estemos claros para aquellos que somos todo o es nada, nos mentimos a nosotros mismos que no infringiremos la distancia tenue del extremismo.
Sin embargo, hemos sido extremistas en alguna situación que irradia nuestras vidas, pero he aquí lo que nos diferencia de ser una creación dotada de una triada magnifica: alma, cuerpo y espíritu.

Lo que nos diferencia de ser bestias es la posibilidad de enmendar nuestros pasos y allí traigo a colación una frase que es una piedra angular, que captó mi atención del diálogo de este personaje quien sería el nódulo principal de una película que me encanta llamada Oldboy: “A pesar de no ser mejor que una bestia ¿Acaso no tengo derecho a vivir?” Oh Dae- Su.
En su caso particular este personaje tiene una perspectiva bien disímil por una vivencia nada comparable a la tuya o la mía, pero hagamos un ejercicio y abstraigamos tal enunciado del entorno del cine coreano y coloquémosla en este post. Si las bestias no poseen conciencia de sus actos ya que son sólo comandos de vida instintiva, el humano posee tres grandes amigos que estarán con el hasta los días de su perecer, el alma para algunos comprobable científicamente para otros es lo que nos diferencia de la esencia de las personas que nos rodean, la mente aquella que maquina nuestras acciones y el cuerpo quien es el más accidentado de todos porque conforme a lo que designe nuestra mente y nuestra alma, este será el gran culpable de nuestras acciones, llamémoslo la coraza que recibe el daño o el abrazo del mundo exterior.

Teniendo bien demarcadas las diferencias entre una bestia y un humano, podemos hacer un ensayo cual Eternal Sunshine for a Spotless Mind, titulado por los mediocres que traducen los títulos de las películas Eterno Resplandor, siempre querremos devolver el tiempo y jamás haber conocido al que nos propició el daño irremediable en nuestra vida.

Pero observémoslo como un paso a la fortaleza interna y a lo que Darwin llamaba “evolución” o una adaptación que me trae a colación a uno de mis guionistas favoritos Charlie Kaufman en el film Adaptation, donde surge una gran frase: “ You know why I love plants? Because they’re so mutable, so adaptable. Adaptation is such a profound process. Adaptation means you figure out how to survive in the world. People aren’t too good at that sometimes.
Simplemente es un cambio para mejor, antes de proseguir quiero hacer una acotación, no decidí crear este blog por un despecho o un mero sufrir de mis letras, para nada es el mejor de los ejercicios que me he planteado en mis tiempos de exilio, donde quiero gritarle al mundo lo que he comentado en mi núcleo muy particular de amistades, compañeros de trabajo o al pana que oye mis conversas en la tasca de siempre.

Pues prosigamos con la alocución, ese cambio abrupto de rutina porque cuando terminas una relación amorosa o amistosa, es una RUTINA, y como seres evolucionados nos adaptamos a un nuevo ambiente, y dejamos atrás todo aquello que creamos con la persona que estuvo allí por una variable de tiempo. Como hay un proceso de adaptación es normal que busques recrear algo especial, con lo más cercano para romper por completo esa rutina anterior, cada quien es libre de conseguir la forma más elástica para superar sus experiencias.

Unos nos vamos al exilio, viajes, playas, alcohol, amigos lo que sea otros con un simple chasquido de los dedos les consiguen la pareja ideal, en fin en este ámbito hay mil y un maneras para salir del foso.

No obstante, todo consiste en buscar la forma más idónea para proseguir con el rumbo que había quedado en stand by en el arribo de ese ser.

Pero hagamos un salto temporal y antes de irnos al final de la historia, el por qué de estos procesos los iré mencionando en varios posts, este inicial tiene la finalidad de enmarcar mi proceso personal de cómo entra el amigo alado en mi psyque, las palabras siempre me harán delirar u odiar a quien pretende insertarse más allá de las comisuras de mi palpitar.
Siempre he dicho que si no seducen mi cerebro la compuerta de mis sentidos no se abrirán, el podría ser el portero odioso que no te deja entrar en alguna fiesta rimbombante, pero no me cabe otra comparación es aquel que decide si estas in o estas out.

No hay nada que más deteste que una persona sin autenticidad y que da el amén a todo lo que le rodea, a veces tales personajes me recuerdan a los títeres que sólo viven para hacer feliz a su titiritero.

Pero en mi caso y gracias a una gran película recomendada por mi amigo Luis Alfonzo, Hard Candy, esto suele ser demasido peligroso, gracias a las herramientas tecnológicas, por ejemplo si chateas con seres que desean formar parte de ti sea por un día o como mejor vaya saliendo, la Internet puede ser el gran sable que ayude a romper tus esquemas personales.
Con un solo click en Wikipedia, en Amazon, en Imdb, en librerías o lo que sea, puedes quedar boquiabierto por la sabiduría ficticia que muestran algunos/as, en el afán de conseguir a sus medias naranjas.

Es cierto las palabras serán el gran plus que puede darte la entrada a mi mundo personal, pero recuerden las palabras deben ser congruentes con las acciones, aquí es donde las/los maestros del disfraz caen por sí solos y se convierten en no más que meros espejismos de lo que creíste ver.

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Un comentario en “Procesos que siempre perduran a través de los sentidos (1era parte)

  1. Tengo una gran diferencia contigo y con muchas personas, y es momento que te lo diga, casi tengo fobia a las películas, por lo general las detesto, detesto la manipulación de los sentidos humanos y sus reproducciones, detesto a los actores en definitiva, me parecen gentes fantasiosas y a la postre con los escrúpulos gastados, jamás besaría por actuación, y si no siento afecto, para mi ronda con lo perverso y podría poner más, cuando veo niños en películas me parece digno de que alguien debe ir preso, se ha perdido del sentido psicológico de la humanidad, y sí es éste, será que mi nihilismo crece día a día, no veo más que al hombre como un niño que juega con objetos de mayor valor, que aquel, con el objeto y con el estandarte, con el pretexto de mostrar la realidad, mi juicio me dice que lo que hacen es reafirmar la fantasía absurda humana, y hacen el efecto contrario a depurar, reafirman lo malicioso del hombre, inclusive los documentales casi siguen un fin propio y casi personal de un grupo, y también lindan con la irresponsabilidad. Toda cosa tiene derecho a vivir, a mirarse a si mismo, recomponer sus pasos, y estos mismos volverlos a recomponer, e inclusive en la vorágine del existir y sin percatarse siquiera estar en el punto de partida nuevamente. Ahora por más que el hombre llame a esto vida, debo decir algo que está en mi muy gravado y es un sentir muy personal, lo que el hombre llama vida es solo en el día y noche, más la vida no está sujeta a estas circunstancias, más lo que yo entiendo por Vida, no la conocen los muertos ni los que aún caminan. Y también cabe aquí el comentario que dejé en la Parte 2. jorge

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